LECCIÓN 4: La postura corporal

LECCIÓN 4 - La postura corporal

           ¡Muy buenas a todos! Este mes quiero hablaros sobre la apostura que debemos adoptar cantando y el por qué de esta. Mientras cantamos, se producen en nuestro cuerpo multitud de movimientos musculares. Muchos de estos movimientos los hemos incluso estudiado el mes pasado en la lección dedicada a los tipos de respiración. Es por este motivo, que nuestro canto puede verse gravemente afectado si nuestra postura impide o dificulta dichos movimientos. La actitud del cantante podría resumirse en tres sencillos puntos:

  • Postura erguida: Mientras cantamos debemos tener la sensación de caminar erguidos que tienen algunas modelos cuando caminan con un libro sobre la cabeza. También deberemos mantener los hombros bajados como si lleváramos una pesada mochila sobre la espalda. En caso de cantar sentado, intentaremos conseguir una postura lo más parecida posible a estar de pié. Esto frecuentemente se consigue sentándonos al borde de la silla.
  • Equilibrio: La actitud de un cantante debe ser la de una persona dispuesta a afrontar un esfuerzo físico, un esfuerzo que va a ir variando y que puede volverse inesperadamente exigente en determinados momentos. Es por esto que dicho estado de alerta debe verse reflejado en la posición que adoptamos a la hora de cantar. Cuando nuestro cuerpo se encuentra en una situación de desequilibrio, nuestro cerebro debe dedicar una parte de su atención a que no nos caigamos, atención que un cantante debería estar dedicándole al correcto apoyo del aire, la afinación, colocación, etc. Por esta razón, mientras cantamos, nuestro cuerpo deberá estar bien asentado en el suelo, con las piernas entreabiertas, en una posición cómoda y las rodillas ligeramente flexionadas.
  • Vista al frente: Por último nuestra cabeza deberá permanecer recta, con la vista al frente, aunque ligeramente inclinada hacia abajo. Infinidad de veces intentamos mover nuestra voz utilizando otras partes de nuestro cuerpo: marcando el ritmo con la cabeza, estirando el cuello para llegar más alto, mirando hacia arriba para gritar mejor, etc. Con esto lo único que conseguimos es interferir en la correcta proyección del sonido y dificultar que la voz llegue a los resonadores.

           Para terminar os traigo dos truquitos para empezar a corregir estas malas posturas. El primero es imaginaros que os van a lanzar una pelota ¿Qué posición adoptarías si quisierais aseguraros de que vais a atraparla? Probablemente hayáis separado las piernas, puesto recta la espalda y flexionado las rodillas, porque esa es la posición en la que nuestro cuerpo se siente más seguro y preparado para la acción.

           El segundo truco es pensar que nuestra voz sólo existe fuera de nuestro cuerpo. Está claro que no podemos dejar de sentir las vibraciones que se producen en nuestro interior, pero sí que podemos visualizar nuestra voz unos palmos por delante de nosotros, a la altura de los ojos. De esta manera podremos imaginarnos que dibujamos con la voz en el aire, en vez de maniobrar con ella dentro de nuestro cuerpo.

           Espero que os haya resultado útil este artículo y que continuéis atentos a futuras entradas. ¡Un saludo y hasta pronto!

Manuel Edin

NOTA: Para la creación de este artículo puede haberse utilizado material original de especialistas en técnica vocal como Graham Hewitt, Myriam Alió o Alain Concepción.

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