LECCIÓN 6: Fallos vocales más frecuentes [Parte I]

 LECCIÓN 6 - Fallos vocales más frecuentes          ¡Muy buenas a todos! Espero que estéis cumpliendo los propósitos de año nuevo y no os hayáis olvidado de ellos a la primera de cambio (como ha hecho un servidor…) ¡Ejem! Bueno, vayamos a lo que nos ocupa. Este mes quiero hablaros de los fallos vocales más frecuentes y sobre cómo solucionarlos. Como este tema es extenso, he decidido dividirlo en dos partes, por lo que si tu caso en particular no aparece en este artículo, permanece atento a futuras entradas porque seguro acabaré escribiendo sobre él en futuras lecciones. Dicho esto y sin más dilación, vayamos con el primero de ellos:

FALLO 1: Sonido lanudo. Este sonido se produce cuando se escapa demasiada respiración y suena muy poca voz. Este problema se debe a que al alumno, o bien se le escapa demasiado aire a través de las cuerdas vocales o no hay un apoyo diafragmático suficiente o, tal vez, ambas cosas. Si las cuerdas vocales no están lo bastante juntas, el aire se escapa entre ellas; si la presión de la columna de aire desde los pulmones hasta las cuerdas no está siendo apoyada por el diafragma, la presión del aire dentro de los pulmones caerá. Cualquiera de estas situaciones dará lugar a este extendido fallo vocal. La solución a este defecto está en cuidar mucho el ataque de la nota, poniendo mucha atención a que las cuerdas vocales se encuentren apropiadamente cerradas y en que el apoyo diafragmático sea el necesario.

FALLO 2: Sonido distorsionado. Este sonido se produce cuando la garganta se cierra, provocando la vibración de las bandas ventriculares. Esto puede producirse por varios motivos pero el principal es la ausencia de un correcto apoyo diafragmático. Mis alumnos ya conocen de sobra este ejemplo pero para todos los demás ahí va: Imaginaos que estáis regando unas flores lejanas con una manguera. En dicha situación, por mucho que alarguemos el brazo, el chorro de agua no llega a dichas flores y nos es imposible acercarnos más debido al terreno. Llegados a este punto ¿qué opciones tenemos? Pues muy sencillo, nuestras opciones son dos: O bien nos volvemos al grifo de la manguera y lo abrimos a tope para aumentar la potencia con la que sale el agua o bien, sin necesidad de movernos, apretamos el tramo final de la goma para que, al haber menos espacio, el agua salga con más presión y por lo tanto llegue más lejos. Y ustedes se preguntarán: ¿Qué tiene que ver esto con el canto? Pues muy sencillo, exactamente esas dos opciones tiene nuestro cuerpo a la hora de alcanzar una nota a la que no llegamos cómodamente. O bien recurrimos al diafragma para que nos mande el aire con más potencia o bien cerramos la garganta para, al reducir el espacio, conseguir que alcance una mayor presión. He de añadir que hay ocasiones en los que este fallo también se debe a una falta de elevación del velo o de descenso de la laringe así como casos en los que, mediante un cierre más efectivo de las cuerdas, no sentiremos la necesidad de aumentar el apoyo diafragmático para conseguir los mismos resultados.

FALLO 3: Voz apagada y sin brillo.  Tanto la causa como la solución de este fallo vocal no tiene mucho misterio. Es el resultado de la no utilización de los resonadores que disponemos. Cuanto más usemos estos resonadores, más brillante y colorida resultará nuestra voz. Pregunta a tu profesor de canto por ejercicios de resonancia específicos si es este tu problema y no te preocupes ¡tiene fácil solución!

           Y con esto terminamos la lección de este mes. Como siempre espero que os haya resultado útil este artículo y que continuéis atentos a futuras entradas. ¡Un saludo y hasta pronto!

Manuel Edin

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