LECCIÓN 9: Fallos vocales más frecuentes [Parte II]

 

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          ¡Muy buenas a todos! Algunas lecciones atrás os traje un artículo en el que os hablaba sobre los fallos vocales más frecuentes. En dicho artículo también prometí que seguiría hablando del tema en una segunda parte y, como soy un hombre de palabra, aquí os la traigo. Para todos los que no os hayais leído al primera parte de este artículo ¡por favor, pinchad aquí! Ahora sí, podemos proseguir.

FALLO 4: Volumen forzado. Especialmente en los hombres, existe una tendencia a intentar cantar sonidos más fuerte de los que estamos preparados para producir. Sucede mucho en las notas altas, en la música necesitada de mucha interpretación y cuando alguien está tratando de oírse a sí mismo entre el voluminoso sonido instrumental que le rodea. Este exceso de volumen produce un sonido rígido e incontrolado que puede causar un daño irreparable en las cuerdas vocales. Tenemos que concienciarnos de que hay un límite de decibelios que podemos producir con nuestro aparato vocal y que ni siquiera las voces más potentes pueden competir con la música amplificada. El único medio que tenemos los cantantes para sonar alto es mediante el máximo aprovechamiento del aparato resonador y del correcto apoyo del aire. Y todo esto tiene un límite. No trates de empujar a la fuerza el sonido para afuera ya que muy probablemente acabarás gritando la nota en cuestión en lugar de cantarla.

FALLO 5: El cambio de marcha. A todos los grandes pilotos le oirás decir que el secreto para ser un buen conductor está en la suavidad y la precisión del cambio de marchas. Pues en el canto podría decirse exactamente lo mismo. Digamos que los cambios de marcha en la conducción vendrían a sustituir a los cambios de registro o voces en el canto. Las notas altas deberían ir siempre con voz de cabeza y con el menor esfuerzo posible, mientras que las notas bajas trataremos de dotarlas de todo el cuerpo y presencia que podamos recurriendo a nuestra voz de pecho. Por último las notas medias corresponderán a la voz mixta y deberemos producirlas de forma suave y cómoda. Por supuesto estas directrices podrán no ser tomadas en cuenta si la interpretación lo requiere, pero deberían ser una máxima en el resto de casos. La solución a la mala precisión a la hora de cambiar de marcha consistirá en tomar consciencia de los límites de nuestras distintas voces y en discernir cuándo la emisión de una determinada nota nos está llevando a acumular tensión o a tener que forzar más de lo necesario. Una vez tengamos conocimiento de esto, sabremos qué deberíamos haber cambiado antes de llegar a ese punto.

FALLO 6: Posponer la inspiración. Sólo hay un lugar para que detengas el canto y respires, y ése es el lugar correcto, que viene determinado por la puntuación, el sentido de las palabras y la música. Del mismo modo que las palabras se agrupan en frases, por razones similares, la música se escribe en frases. Los letristas puntúan la fluencia de palabras, los buenos compositores escriben de acuerdo a ello y los cantantes debemos respetar el fraseado. La pérdida del aliento es la causa principal de que respiremos en el lugar erróneo, es una excusa comprensible pero, por desgracia, no es aceptable. Estudiad las canciones con la letra por delante y prestad especial atención a los signos de puntuación y al fraseado. Siguiendo este consejo y, por supuesto, entrenando las capacidades de tu diafragma correctamente, nunca más volveréis a tener este problema.

           Y esto ha sido todo por este mes. Espero que os haya resultado útil este artículo y que continuéis atentos a futuras entradas. ¡Un saludo y hasta pronto!

Manuel Edin

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